this is my journal

Este es mi diario jardinero. Una idea inspirada en In You Garden de V. Sackville West. Pero yo no soy Vita. Y esto no habla solamente de Jardines. También de Paisajes.

 

 

 

Sembrando de semilla

 

Volví a sembrar. En la Hacienda este año sebramos antes, no suficientemente antes seguramente. Pero antes que el año pasado. Ya hace semanas, lo que nos vino bien porque aprovechamos que el terreno estaba muy húmedo gracias a este lluvioso invierno y extraña primavera. He divido la siembra en varias zonas.

 

  • Una zona con caminos, donde habrá un pasto normal, bajito.

 

  • La zona del naranjal se siembra con una mezcla que muestra la foto anterior (estamos pesando la cantidad necesaria según zonas). Esta es una mezcla entre lo que yo quiero y la pradera mediterránea de Semillas Cantueso. Anda que no le di la vara para hacer y deshacer -me aprendí su catálogo de semillas-. Y, al final llegamos a un acuerdo. José Ángel sabe un montón, es increíble. Pero yo quiero un punto excéntrico, tal vez. Veremos. La mesa está servida. El bollo en el horno. Tarde, pero cociéndose. Seguramente algo resembraremos en Otoño.

 

  • Y la mezcla del olivar es una que vi el año pasado en pruebas en el Botánico de Córdoba. Justamente fue la primera vez que conocí a José Ángel y me enseñó el trabajo que hacían allí. Bueno, pues es una cubierta polinizadora para el olivar.

 

  • Además tengo otra mezcla que sembraremos en el gallinero, pero eso ya sí para otoño. Con flores bajas, pero para que las gallinas disfruten también de su paraíso terrenal mientras ponen huevos y engordan en libertad.

 

Además de lo anterior, es increíble como va creciendo todo. Las lavandas que plantamos para decorar las entradas han triplicado su tamaño fácilmente. Las nepetas han superado un metro y florecerán todo el verano. Aún le queda uno o dos años para formar un macizo denso, pero entonces será muy bonito. Es todo desenfadado, informal, campo campo… La lippia ha colonizado ya amplias zonas. Es la primera vez que planto sin enrasar el suelo. ‘No queremos un jardín de pitimini…’ yo sigo órdenes y trabajo con lo que tengo. Es divertido, es bellamente desordenado.

 

En los parterres hemos resembrado los cosmos que tenía del año anterior. Ya me pondré a grandes labores el año que viene. La siembra siempre me da un ligero dolor de estómago. Nunca se lo que va a pasar. El año pasado salió bien. Mis cajones están hermosos también.

 

Pero no todo son buenas noticias. El olivo está malo. Barrenillo. Presiento una sentencia de muerte. Qué dolor. Duele. Delicado como está, lo cuidamos más.

 

 

 

Cubriendo Muros

 

Bueno, este es un proyecto que va cuajándose desde Navidad. Me pidieron cubrir unos digestores de aguas residuales con vegetación. Súper divertido estarás pensando… Pero espera, que de esta he aprendido lo más grande en trepadoras (soy un derroche de frases coloquiales).

 

Semejante elemento de casi 10m por 50m-y-pico de circunferencia tiene tomate. Bueno, todo comenzó porque para controlar la temperatura dentro de los digestores y que ejerzan su función correctamente, para ello tenían que colocar una chapa por fuera y ya por qué no, que es un puntazo, cubrirlos de vegetación. Descartado el jardín vertical -en mi opinión la inversión y el currazo de mantenimiento no lo vale para semejante emplazamiento y a eso hay que sumar que soy fan incondicional de las trepadoras, que para eso la naturaleza las hizo así, para trepar incluso fuera de modas.

 

Pues bien, los cubrimos (los cubriremos más bien). Son unos cuántos bigardos de hormigón, así que optimizando he simplificado la selección de trepadoras a aquellas que se entrelazan con sus ramos terminales. Es decir, aquellas que se enroscan. En el mundo de las trepadoras están aquellas que trepan bien con sus espinas ó zarcillos, ventosas -que no a todas les gustan todas las superficies los ladrillos nuevos y puliditos no son de su agrado por ejemplo-, hojas modificados, y no sé si me falta alguna. Bueno, pues cada una de ellas necesita un tipo de sujección diferente o los comparten como buenas hermanas, a algunas les viene de vicio celosías ortogonales a otras diagonales (dos luceros tenía en los ojos para entender esto), o horizontales o verticales solamente… y entrando en tecnicismos la distancia entre estos también cuenta así como la separación con la pared. La cabeza da vueltas. Pero ahora ya lo sé.

 

La biblioteca que he acuñado en 10 años me está demostrando que todo esta ahí si uno sabe dónde buscar. Internet en cuestión de plantas es un caos, sobre todo llegados a estos tecnicismos. La jardinería y el paisajismo es aún un amplio lugar para la lectura fuera del mundo online. Es una brisa de aire puro.

 

Pues bien, se enroscan heroicamente unas cuantas bellezas, entre ellas, la glicinia. Viéndolas se les ve perfectamente el hábito que tienen. Ellas irán enroscándose pero para currarme en salud he puesto varios tensores horizontales por miedo a que con el viento se puedan romper y caer, al menos así las tengo controladas hasta cierta altura. Creo. Estamos hablando de 10m de altura.

 

Para cubrir con esmerada rapidez la parte alta, planto en jardineras Parthenoccisus quinquefolia cuyos ramos llenos de hojas deja caer cual cortinas y tiñe de rojo el otoño. Es la única planta que pasará a rojos.

 

Como tardarán en crecer he resuelto que pinten la chapa. Bueno, querían pintarla pero no sé sabía color aún, así que me traspasaron la papeleta para hacer varias propuestas. En este tipo de elementos industriales o fábricas, fuera de las zonas urbanas, se lleva la degradación de los azules. Por aquello de que difumina los bordes y recrea algo así como un horizonte. Pues, Yo quiero un Rothko. Nada de andarse con chiquitas. El órdago esta echado. Veremos que pasa con un Rothko en colores RAL. Esa es otra. Pero recuerda… naturaleza se lo come todo. El sol irá matando el color y las trepadoras cubrirán sus muros. Es algo para verlo crecer. Es hasta provocador.

 

Me gusta pensar que no hay proyectos feos. Sólo soluciones aburridas. Este podría ser un ejemplo.

 

Yellow, Red, Blue 1953. Mark Rothko

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