Las Ideas NO Caen del Cielo

En Busca De La Gran Idea

Pues bien, claramente a uno no le vienen la ideas de la nada absoluta.

Hay que buscarlas. Moi,o sea sé yo, lo hago así (y no es diferente de la mayoría de diseñadores creo), pero también os digo que he tenido mis dudas durante mucho tiempo. Porque de vez en cuando a uno no le llegan, y se pregunta: ¿de verdad sirvo yo para esto?. Gracias a Dios, la realidad es que generar ideas es un proceso. Y todos podemos tener ideas geniales.

 

La creatividad es un músculo que se entrena.

 

Y por lo tanto, no es una cosa exclusiva de una élite o divinidad.
El Proceso consta de 5 etapas, que describe bastante bien J. Webb Young en su libro A Technique for Producing Ideas. Puede que suene a chorrada pero no lo es, te lo aseguro.

Unos llegamos a darnos cuenta al cabo de un tiempo, un buen día, de que es un proceso, y que siempre ocurre igual. Pero la verdad, si me hubiera leído este librito antes, menos agobios y dudas hubiera tenido sobre mi persona.

 

Pues bien… yo lo hago así.

 

1. Tormenta de Ideas

Lo primero que hago es, dependiendo de la naturaleza del proyecto, su tamaño, y complejidad, dedicarme un día o una semana a emocionarme. Inspirarme.

 

Me zambullo en mis libros. Y busco ideas generales y/o detalles. Obvio verdad, bueno, como bien dice J. Webb Young, es increíble cuenta gente ignora esta parte y se pone lápiz en mano desde el minuto uno.

 

Dos detalles importantes:

  • busca material relevante a tu cliente o el usuario final (obvio pero muchas veces pensamos más en nosotros y nuestros gustos). Esto sin duda no es fácil, debes llegar a conocer a esa persona, sus gustos, sus anhelos. E ahí la importancia de la primera cita y de tu empatía.
  • Otro, truco. Utiliza un cuaderno para cada proyecto. Dibuja, escribe, pega fotos…

 

2. Hora de la Digestión. 

Por lo general llegado este momento tengo la cabeza que va a explotar. Ya no sé por donde tirar, todo se convierte en un puzzle cuyas piezas no encajan. Estoy lo que se dice empachada.

 

Puede que incluso me venga alguna idea a la cabeza, dibuje algo o escriba. Pero sin duda alguna, acabo siempre asqueada y veo que no llego a ningún sitio (¿Os suena familiar?).

 

3. Modo: Paso de Todo

Después llega la parte donde no hago nada de nada.

 

Básicamente es el momento de “a otra cosa mariposa”. Leo, me paso la tarde con las niñas jugando, veo una peli, dejo que mi mente se despeje. Me voy a nadar o a yoga.

 

Si os acordáis, Sherlock Holmes se llevaba a Watson a un concierto en medio de una investigación. Y he ahí dónde Conan Doyle demostraba su gran “expertise” en el proceso de creación (J. Webb Young). Está claro que todo creador debe tomarse un respiro para continuar creando.

 

Que te aconsejo yo, y Mr Webb Young, que hagas algo que no tenga nada que ver, pero que de alguna manera estimule tu imaginación: lee el periódico o una novela, escucha música… Pero no hagas ningún esfuerzo en relación al proyecto que tienes entre manos.

 

Olvídate de él.

 

4. ¡Eureka!

Pueden pasar días sin juntar mano y lápiz, pero una noche (es cuando me suele ocurrir a mi, justo antes de irme a dormir y nada más apagar la luz). ¡Alehop!

 

Reconozco que también me pasaba cuando nadaba a diario. De alguna manera supongo que va unido a la rutina.

 

Pero en cualquier caso, es justamente en este momento, y así sin más, cuando vienen las ideas. Caen, no sé muy bien de dónde. 

 

Supongo que a ti te puede ocurrir nada más despertar, ó, como a mi, en medio de la noche ó dando un paseo por el campo (intuyo que muchos grandes creadores, artistas, científicos y políticos de siglos anteriores tenían el hábito de dar un paseo no sólo por hacer ejercicio si no porque era el momento en el que las ideas afloraban).

 

Yo rápidamente lo apunto. Tomo nota en mi móvil. Muchas veces las ideas se me escapan y siento que he perdido una oportunidad de oro si no la escribo entonces. Me salen emails, presentaciones, y propuestas, además de ideas para proyectos, e incluso a veces un borrador de mi Newsletter (ésta sin ir más lejos).

 

Lo bonito es que es justamente, en ese momento, cuando siento que soy capaz de comunicar palabra por palabra exactamente lo que quiero y cómo lo quiero, y sé perfectamente la manera de hacerlo. Es una sensación fantástica, salvo por el hecho de que en ese instante me gustaría que mi cabeza no fuera a 100 por hora, porque me caigo de sueño.

 

5. La mañana siguiente

Llegó el momento de poner las ideas a trabajar. He de decir que no es cosa fácil dilucidar el mejunje de ideas que he puesto en el Evernote (la aplicación del móvil que utilizo para recoger todas las notas). La claridad de la noche anterior suele no ser tan maravillosa como creía. Y aterrizo en la pura realidad.

 

A partir de ahora mucho trabajo y paciencia. Ahora se trata de hacer que esa idea encaje a las exigencias del guión, al lugar, y hacerla funcionar.

 

Según J.Webb Young, he aquí dónde muchas grandes ideas se pierden, pues el “inventor” no tiene paciencia suficiente o no es suficientemente práctico para llevarla del mundo de las ideas a la realidad.

 

Tras esta primera puesta a prueba hay otra cosa importante, que solemos pasar por alto (yo la primera): EXPONLA. Reconozco que es especialmente complicado cuando uno trabaja solo, pero por eso es importante compartir ésta y muchas otras experiencias con colegas de la profesión u otras personas, puede que incluso tu cliente.

 

Sube tu idea a la palestra. Realmente, es sorprendente como las buenas ideas estimulan otras nuevas por aquellos que las reconocen, y al mismo tiempo, al dar un paso atrás, tu mismo te darás cuenta de opciones que antes no eras capaz de ver.

 

En resumidas cuentas…

Lo cierto es que cuanto más activo es uno, más ideas inundan tu cabeza. Más luces aparecen. Ahora, quien no es capaz de llevarlas a la realidad, da igual lo maravillosas que sean. Es más, anda que no hay mil ideas mías que se han quedado atrás. Pero, es de esta manera, escribiendo y compartiéndolo, que siento que pongo las mías en marcha.

 

Un creativo debe ser capaz de trabajar, de ser constante y debe tener paciencia. Pues muchas horas pueden ser necesarias para hacer realidad su “sueño”. Cualquier emprendedor, que comienza desde cero lo sabe.

 

De vuelta al Jardín

Sinceramente creo que si tu intención es diseñar tu propio jardín, terraza, o idear el espacio que quieras la mejor manera es seguir punto por punto este proceso. Sin agobios.

 

Otra truco, que yo utilizo, y que suele casar con la primera etapa (búsqueda de material, estudio del espacio, etc) es aquello que aboga a mi imaginación.

 

  • Por lo general, si es posible, me gusta estar unas horas yo sola en el lugar que tengo que diseñar. Esto hoy en día puede ser complicado, pero merece la pena sin duda alguna.

 

  • Me gusta pasear, sentarme. De manera que al cabo de días o semanas con y tras recabar la información inicial, no sé muy bien cuando, me proyecto allí, en el jardín acabado años después. Cuando ya es sin duda, El Jardín.  Y es entonces cuando la idea comienza a tomar forma.

 

Espero que te haya dado que pensar.

 

Un abrazo,

Marta

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