No hay comunicación. No hay jardín.

 

Hay siempre una parte mucho más complicada que simplemente diseñar. Al fin y al cabo, cuando uno se sienta a la mesa de dibujo ya ha recabado alguna idea. En cambio, tener claros los objetivos y las expectativas es algo que muy a menudo suele pasarse por alto.

 

Comunicación

 

Escribir implica pensar. 

 

Realizar un primer borrador, y luego una última pensada antes de enviarlo, es perfecto. Construye tus ideas y al mismo tiempo les da una estructura.

 

A la hora de hacer una presentación o una propuesta, de jardín/paisaje -realmente da igual el ámbito de diseño-, tendemos a enseñar muchas fotos, imágenes e ilustraciones. “Una foto vale más que mil palabras”. ¡Oh yeah! pero… no todo encaja igual en un lugar u otro. En la Tierra o en Marte.

 

 

“¡Oh!, ¡Ah!, ¡maravilloso!, ¡qué bonito!, ¡Wow!, ¡me encanta!… Me asusta a veces tanta exclamación. Me acongoja porque en el fondo uno coge ideas de aquí y de allá y como profesional abre la puerta a una baraja interminable de oportunidades, que otro profesional entiende pero que tal vez un cliente no. Simplemente porque no es su profesión y puede que no repare en el mismo detalle, y segundo, y el más importante, porque no nos explicamos bien.

 

Por eso es importante desde el principio marcar las expectativas y los objetivos. Con frases, con palabras, por escrito. Con aquello que se entiende, que está claro y no da margen a la ambigüedad. A la vez que demuestras tu pasión por lo que haces, y le imprimes tu huella, tus ganas y tu entusiasmo. Sin todo ello, la creatividad se queda en el tintero. Y el cliente no estará feliz cual perdiz porque lo que espera no es lo mismo que tú le vas a dar.

 

Una propuesta con estilo

Así que, yendo al grano, ¿cómo explico yo este melange fotográfico sin meterme en camisa de once varas y salir escaldada?

 

Veamos:

 

1. Las fotos, las imágenes, el estilo, toda la propuesta debe estar cuidadosamente seleccionada. Es la primera impresión y dice mucho de la calidad del diseño, de los gustos de uno, de las ideas y al final y al cabo de ti (el diseñador). Ahora, lleva trabajo porque hacer una buena presentación o propuesta con imágenes que evoquen pero que no se peguen tortas entre ellas no es fácil. Incluso con una biblioteca de imágenes ya trillada lleva fácil 2/3 horas hacer la primera selección.

 

2. La Presentación debe inspirar, debe atraer. Así que sé sencillo, no te compliques tu mismo la vida. Debes empezar marcando objetivos, y expectativas. Deja claro cuáles son los puntos conflictivos y cuál la solución. Comienza con el Big Picture. Aporta ideas. Y no te extiendas.

 

3. Otra cosa que me he dado cuenta, es que lo que es obvio para ti, puede que no sea obvio para la persona a la que te diriges. No omitas nada, por tonto que te parezca.

 

4. Y, sé humano. Eres un profesional, un diseñador, pero quítate el sombrero y sé tal y cómo eres, tanto en tus escritos, en la presentación, en la propuesta de honorarios, y todo lo demás. Sin duda, siempre se agradece que te traten como a una persona más, por muy buen cliente que tengas, o súper creativo de moda que seas. Deja de lado tu camiseta negra básica que todo “designer” guarda en el vestidor (I must say me too) y preséntate como eres. Sin etiquetas.

 

Sólo con imágenes, aunque increíblemente útil, es muy difícil si no imposible dar a entender lo que el espacio llegará a ser e imprimir esa pasión que me hace pensar que cada proyecto es único, por pequeño o grande que sea.

 

A día de hoy, con la cantidad de fotos que hay volando por internet es una auténtica locura tomar una decisión, incluso para mi (he de decir que muchas veces no encuentro la imagen que quiero y que tengo en mi mente, aunque estoy segura que existe).

 

Y lo malo de no hablar es que acabamos haciendo clones, porque es mucho más fácil que crear y que explicar tus razones para poner cada pieza en su lugar. Y desgraciadamente acabamos haciendo diseños sin espíritu, sin genio, creando paquetes iguales que claramente podrían estar en cualquier lugar, lo dicho, en la Tierra o en Marte.

 

 

En el 98% de los proyectos el espacio lo hace único el cliente

 

Es al fin y al cabo el que vivirá en él, lo disfrutará y con suerte seguirá tus pautas (en un jardín la complejidad es mayor porque está en constante cambio).

 

El clon sólo funcionará para el cliente cuyo proyecto sea legítimo y se haya creado para él. La copia sin embargo es muy probable que no. La probabilidad de encontrar dos clientes iguales (mismos gustos y misma dedicación -teniendo en cuenta que no hay dos personas iguales-) y que ambos tengan una finca o parcela idéntica o muy similar es, reconozcámoslo, muy baja. Luego está claro que hay que cambiar de estrategia.

 

El proyecto lo haces para una persona, con un objetivo que se adapta exclusivamente a ella, y no al primero que aparezca. E ahí lo bonito de trabajar con gente que muestra pasión y dedicación por lo que hace.

 

El 2% restante de los proyecto suelen ser iconos, reyes y reinas de todos los proyectos, ejemplos que marcan un hito pero he de decir también que muchos de ellos se convierten justamente en eso gracias a sus clientes y la visión que ellos tienen del entorno, del paisaje y de cómo no, el jardín. Hay que soñar, apostar, y arriesgar para conseguir un proyecto que marque un hito y sea no sólo hermoso pero también diferente.
Pero en cualquier caso, todo diseñador ha de pasar por la casilla de salida y debe saber y si no aprender a

 

    • escuchar y comunicarse, y sobre todo, debe tener mucha empatía (leer la mente sería un buen atributo la verdad),

 

    • saber leer el contexto (creo que mucha gente simplemente no lo intenta),

 

    • compartir el mismo sueño, e

 

    • indagar en el proceso de creación y de diseño con muchas ganas (y esto último es lo más importante).

 

Es cierto, que todo puede estar ya inventado. Pero eso no te exime del proceso de diseño. Cada uno tiene sus herramientas, sus hábitos. Pero esto es seguro, un gran proyecto siempre empieza con un gran sueño.

 

 

Mezclar elementos, objetos, ideas, quitar, simplificar, hasta llegar a un equilibrio cuasi perfecto entre lo mineral y lo vegetal, de manera que convivan ambos en perfecta sintonía, es el objetivo final. 

 

Uno lo sabe cuando lo ve, acaso ¿tú no?

 

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Apuntarte a mi Newsletter es abrir una puerta a una nueva forma de ver el paisaje. Este Blog es sobre diseño, sobre el I+D de mi patio/jardín y sobre ideas y desarrollo de diseño de jardines. 
Escribo para acercar a la gente a los jardines y al paisaje y para ampliar nuestro conocimiento sobre lo que es y lo que significa éste y un buen diseño. El paisaje es algo cultural que siempre nos ha acompañado; sin duda este pasado no está tan lejos.

 

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